
Hace ya algunos años programaron en la Filmoteca de Barcelona "Los jueves milagro" con la presencia del director. Fuimos Paloma y yo con un amigo y llegando a la puerta vimos que justo en ese momento venía él caminando solo por la acera en sentido contrario al nuestro. Supongo que al reconocerlo se nos notó en la cara el gesto de admiradores entregados (el mío era más que evidente como puede verse) porque parecía esperar con toda naturalidad que nos pusiéramos a su lado para tomarnos entre sus brazos. Le di a nuestro amigo rápidamente la cámara que suelo llevar para el trabajo y disparó esta fotografía entrañable que guardo celosamente en un lugar muy especial de mi archivo de mitomanías, aunque de ese encuentro y de esa velada tengo sobre todo el recuerdo de un hombre lúcido, cercano y amable, que habló de su obra sin presunción y nos dio a todos una auténtica lección de integridad y actitud crítica frente a la intolerancia en una época en que sólo con inteligencia y verdadero talento se podía burlar los férreos mecanismos de la censura.
Descanse en paz y gracias por todo.



