Este año las pasaré descalzo y de puntillas.
sábado, 24 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
Vitupera que algo queda
Sonaba como si se estuviera torturando, lentamente y hasta la muerte, a un grupo de ratas, mientras de vez en cuando, se oían los gemidos de una vaca moribunda.
Walter Abendroth en 1932 acerca del compositor estadounidense Wallingford Riegger
Es cierto que, a día de hoy, Riegger (en la imagen superior) no ha trascendido en la historia de la música al nivel de otros autores. de hecho, yo no sabía de su existencia hasta que leí esta crítica en "Repertorio de vituperios musicales" (Nicolas Slonimsky, TAURUS 2016), pero está claro que el crítico alemán fue intencionadamente excesivo en su comentario, incluso en el caso de que la obra comentada (Dicotomía, 1931) fuera tan aborrecible, que no lo es en absoluto.
El libro de Slonimsky está lleno de insultos semejantes (no todos tan divertidos) lanzados por críticos de renombre contra compositores que, en mayor o menor medida, han marcado el devenir del arte musical en los últimos dos siglos. En muchos de ellos se detecta un miedo obtuso por lo desconocido, espanto comprensible ante determinadas propuestas, igual que sucede en otros ámbitos de la creación artística, pero me parece admirable que, también en esas situaciones en que no se está entendiendo nada de nada, uno tire de arrojo y se atreva a pegarse una sobrada de tal calibre y en tono tan humorístico.
A mí, por lo menos, me ha quedado el interés tanto por un compositor muy meritorio, como por un crítico musical con una interesantísima bibliografía.
Además, estoy deseando plagiar esta crítica la próxima vez que escuche algo que me desagrade y espero que el interpelado se lo tome con la misma guasa.
lunes, 31 de octubre de 2016
Sueños por cumplir
Con el tiempo voy asumiendo que dejaré algunos sueños por cumplir, pero tengo cada vez más claro que no voy a dejar ninguno por soñar.
Si queréis soñar conmigo, estáis invitados a venir el 11 de noviembre al Magic, pero sobre todo: no lo hagáis por cumplir.
jueves, 4 de agosto de 2016
Paradojas de reemplazo
Podría hablaros del barco de Teseo o del río de Heráclito o de la Viena reconstruida, paradojas de identidad (o de reemplazo) que aplicadas al cuerpo humano nos recuerdan que nuestras células ya no son las mismas. Se estima que el promedio de edad de las de un cuerpo adulto es de diez años, por tanto, no hay nada corpóreo en mí que estuviera también en mi yo adolescente, o incluso en mi yo de treinta años. Pero carece de interés a estas alturas considerar que nos cambia la piel y crecen el pelo y las uñas. No me importan los tableros de cubierta: ¡me importan las velas!
Así, ¿qué queda de las primeras ilusiones? ¿Dónde han ido esos objetivos? ¿Qué fue de aquellos sueños? Ya no tengo veinte años y aunque aún tengo fuerza, el alma viva y siento que me bulle la sangre, qué distintos los deseos, las aspiraciones y los anhelos que hoy me impulsan. Tanto que a veces pienso que YA NO SOY EL MISMO, lo cual tampoco parece así, a bote pronto, una conclusión demasiado brillante.
Pero cuando pienso en lo que fui que ya no soy y en lo que soy que nunca fui, me enternece advertir algo que no ha cambiado en todo este tiempo: sigo soñando con ser una estrella del rock'n'roll.
lunes, 1 de agosto de 2016
Los variados intervalos del silencio
Después del adagio affettuoso ed apassionato del cuarteto de cuerda en Fa mayor op.18 de Beethoven, no había escuchado silencios tan conmovedores, intensos y expresivos como los de Corona de Toru Takemitsu.
"El gozo de la música, en último término, parece asociado con la tristeza. Esa tristeza es la de la existencia. Cuanto más se sumerge uno en la pura alegría de la creación musical, más profunda es la tristeza".
Shhhh... Silencio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




