jueves, 4 de agosto de 2016

Paradojas de reemplazo


Podría hablaros del barco de Teseo o del río de Heráclito o de la Viena reconstruida, paradojas de identidad (o de reemplazo) que aplicadas al cuerpo humano nos recuerdan que nuestras células ya no son las mismas. Se estima que el promedio de edad de las de un cuerpo adulto es de diez años, por tanto, no hay nada corpóreo en mí que estuviera también en mi yo adolescente, o incluso en mi yo de treinta años. Pero carece de interés a estas alturas considerar que nos cambia la piel y crecen el pelo y las uñas. No me importan los tableros de cubierta: ¡me importan las velas!

Así, ¿qué queda de las primeras ilusiones? ¿Dónde han ido esos objetivos? ¿Qué fue de aquellos sueños? Ya no tengo veinte años y aunque aún tengo fuerza, el alma viva y siento que me bulle la sangre, qué distintos los deseos, las aspiraciones y los anhelos que hoy me impulsan. Tanto que a veces pienso que YA NO SOY EL MISMO, lo cual tampoco parece así, a bote pronto, una conclusión demasiado brillante.

Pero cuando pienso en lo que fui que ya no soy y en lo que soy que nunca fui, me enternece advertir algo que no ha cambiado en todo este tiempo: sigo soñando con ser una estrella del rock'n'roll.

lunes, 1 de agosto de 2016

Los variados intervalos del silencio


Después del adagio affettuoso ed apassionato del cuarteto de cuerda en Fa mayor op.18 de Beethoven, no había escuchado silencios tan conmovedores, intensos y expresivos como los de Corona de Toru Takemitsu.

"El gozo de la música, en último término, parece asociado con la tristeza. Esa tristeza es la de la existencia. Cuanto más se sumerge uno en la pura alegría de la creación musical, más profunda es la tristeza".

Shhhh... Silencio.

jueves, 14 de julio de 2016

Casa Beethoven - Barcelona


Casa Beethoven en 1938 y ahí sigue mi tienda favorita de Barcelona, en el centro de Las Ramblas, viendo caer a su alrededor tantas otras tiendas de discos, música y libros.

Lo que se ve a la izquierda no eran confesionarios, sino casetas para escribientes que estuvieron en activo hasta 1958. Es buena señal que estas cosas sí desaparezcan, a pesar de las nostalgias, porque eso significa que la gente va siendo más culta. Espero que casa Beethoven, mi tienda favorita de Barcelona,  siga mucho tiempo abierta para confirmarlo. Tal y como van las cosas es razonable tener algunas dudas al respecto. Ojalá no llegue nunca el momento de verlo, pero si se diera el caso, yo sería el primero en pedir que volvieran también las casetas, aunque sea sólo por eso de que no nos pille sin confesar.

miércoles, 13 de julio de 2016

La singularidad y su máscara


Supongo que, en esencia, no somos ni el perfil que ven ni el rostro que mostramos, pero salta a la vista que, en apariencia, puede desconcertar querer ser ambas cosas al mismo tiempo.

miércoles, 22 de junio de 2016

El sitio de las cosas


Sea cual sea el sitio de las cosas, después de una distorsión tan terrible el tiempo no hace que todo acabe volviendo a su lugar, lo que pasa es que poco a poco nos vamos acostumbrando y así termina por parecérnoslo, cuando en realidad lo que ocurre es que se van recolocando, y nosotros también con ellas.