lunes, 25 de julio de 2011

Educados en el culto al esfuerzo


El talento es un valor a la baja. No se premia a los mejores, sino a los que más se esfuerzan, y de este modo la gracia permanece oculta bajo un manto de vulgaridad. Suplimos con tesón la ausencia de pericia y damos por suficiente cualquier mínima muestra de aptitud. Nos preguntamos constantemente sobre nuestras capacidades, pero desatendemos reiteradamente la búsqueda de nuestros dones, aquello para lo que estamos especialmente dotados.

Se dice que todo genio se compone de una pequeña parte de talento y una gran cantidad de perseverante dedicación, incluso algunos se atreven a cuantificar en qué proporciones se han de dar ambos aspectos. Yo no seré tan osado, pero sí me atrevería a afirmar que cualquier esfuerzo es en vano si no va adecuadamente dirigido, y que la primera muestra de agudeza consiste precisamente en ser consciente de su existencia o de su ausencia. Así, el talentoso sabrá reorientarse cuando sienta que su ingenio no se manifiesta en una determinada dirección.

Vale la pena volcarse en esa exploración con el mayor de los empeños. Yo aún no he obtenido resultados satisfactorios. Será que no me he dedicado a ello con el suficiente esfuerzo.

5 comentarios:

BLANCO dijo...

Bueno. Todo un tema. Y qué poder de síntesis tienes. Se podía contar en menos palabras pero habría que haber dejado fuera las vocales o las consonantes.
Yo creo bastante en el esfuerzo, pero más en el esfuerzo inútil.
El talento, dicen, se tiene o no se tiene. El problema es que, quien decide si se tiene o no, no suele tener el talento de detectar el talento.
Digo yo.

Gran entrada, Jose.
Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Cómo me ha gustado esta entrada, Jose. Dice muchísimo en pocos párrafos, y lo hace sabiamente.
Es verdad que hoy día está muy prestigiado el esfuerzo. Es como si, con su sola presencia, todo pudiera conseguirse Pero no es así, ya que el esfuerzo debe emplearse en alguna actividad para la que estemos dotados de talento. Sin talento comercial, mal puedo vender, por mucho que me esfuerce (por poner un solo ejemplo).
Alumbrar los talentos, los dones, es una tarea ardua. No solemos ser conscientes de los que poseemos. Y no lo somos, porque están ahí sin esfuerzo, salen sin trabajo y, quizá por eso, no los valoramos.
Sí, nos han educado en "el culto al esfuerzo". Creemos que todo lo consigue, y no es así.
Sería óptimo que nos hubieran dado también herramientas para ser capaces de desentrañar nuestros talentos.
Abrazos y besos, a miles.

Rafa Torres dijo...

Lorente, enorme! Me gustan más las entradas de la esencia de la vida que las de la música, porque yo tengo cero talento para la música, como sabes bien desde hace tanto tiempo.
Hoy mismo pensaba si los éxtitos dependen más de la actitud o de los dones; yo pienso que la actitud, la valentía, la ambición, es muy importante, porque las diferencias intelectuales no son tan grandes en la generalidad. Pero saber gestionar la capacidad de sufrimiento es todo un don.

En cualquier caso, tú eres una persona con muchos talentos. En vez de buscarlos, quizá te deberías centrar en sacarlos y mostrarlos... Hoy es 2 de agosto.

Un abrazo mi amigo. Gracias por estos textos.

Alma dijo...

Es que el esfuerzo es como más democrático :D El talento es patrimonio de tan pocos y sin embargo...¡cualquiera puede esforzarse!

Recuerdo que en el colegio, como en el cuento, las tortugas tenaces siempre estaban mucho mejor consideradas que las liebres indolentes...

¡Como me gusta este post!

Un beso

Jose Lorente dijo...

Blanco, eres uno de los ejemplos de talento más claros que conozco. Y no tuve que esforzarme demasiado en darme cuenta.

Isabel, coincidimos.

Rafa, conozco gente con talento cero para la música que disfruta muchísimo con ella, pero comprendo lo que dices.
Gestionar bien la propia actitud, la valentía, las ambiciones, la capacidad de sufrimiento... me parece una exhibición de talento en toda regla, sobre todo cuando no cuesta esfuerzo.
No creo que el talento tenga que estar necesariamente relacionado con la inteligencia. Mi peluquera hace gala de uno enorme cuando me corta el pelo, pero por las pocas palabras que hemos cruzado no parece una persona especialmente ingeniosa.
¡2 de agosto! ¡Mierda! ¡Sigo sin nada que poder mostrar!

Alma, talento y gusto por el esfuerzo: ¡El éxito es tuyo!

Muchísimas gracias a todos por pasar por aquí y comentar con tanto talento.

Un abrazo.