lunes, 6 de febrero de 2012

De la indignación a la desesperanza


De la indignación a la desesperanza hay un abismo mucho mayor que el existente entre la indignación y la complacencia. Se ha visto a muchos indignados (últimamente menos porque ya no interesa enseñarlos) pero aún no estaban suficientemente desesperados; aún tenían mucho que perder, y eso reprime.

No sé cuánto tardará en salvarse ese abismo, pero estoy convencido de que el rugido de la desesperación será menos silenciable que el del descontento, más violento, más irracional, menos contenido, menos manipulable... Y cada vez van quedando menos cosas que perder.

Yo me andaría con ojo, que la indignación es reversible pero de la desesperación no se regresa tan fácilmente.

11 comentarios:

Eastriver dijo...

La gente tiene que haberlo perdido todo tres veces antes de manifestarse y comportarse como desesperados. Y muchos de los indignados le joderían la vida al vecino si pudiera.

Es lo malo que tiene hacerse mayor: uno deja de creer en la generosidad humana.

Carlos dijo...

Buen ojo tienes Jose al afirmar eso. Se está rayando de tal manera el límite de lo aceptable, con ese ansia por derrumbar todo lo que huele a social que la desesperación puede dar una respuesta inadecuada.
Un abrazo.

alma dijo...

Y yo esperando...¿Cuando nos vamos a echar al monte?

Un abrazo

alejandra dijo...

No sé yo si alguno de los que estamos aquí vivirá lo suficiente para oir ese rugido. Parece que cuanto peor se encuentra la gente dentro del sistema más propensa es a justificarlo por corrupto e injusto que sea. Parafraseando a Luis García Montero en su artículo el paro como negocio, el miedo invita a la supervivencia y no a la defensa de los derechos. Y si algo han hecho bien los que dominan el mundo y los medios de desinformación es inculcar miedo y culpabilizar a los trabajadores de esta gran estafa planificada. Me temo que banqueros y políticos pueden dormir bien tranquilos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me temo que veremos la desesperación rugiendo.

Diste en el clavo, Jose. Buen ojo y mejor cabeza.
Un abrazo.

ana maría parente dijo...

Mira ,soy argentina ,nosotros nos indignamos contra un pobre tipo(re honesto) que tenía que atravesar las consecuencias nefastas de deudas creadas y agravadas por intereses de la financiera internacional.
Luego como se fueron ellos cuando les dijimos QUE SE VAYAN TODO quedaron los peores.
CUANDO VINO LA BONANZA CULPARON A LA CLASE MEDIA DE LOS DESASTRES DE LA MISERIA ESPANTOSA QUE LA CRISIS CREO.
Ahora ya tenemos sobre nosotros un UNICATO PSEUDOFASCISTA DEMAGOGICO QUE NO SE SABE CUANDO REVENTARA.
Lo que es cierto QUE CADA VEZ MAS ENTREGA EL PAIS

Jose Lorente dijo...

Ramon, aquí la gente ve las barbas de su vecino pelar y pide que le retoquen las cejas.

Carlos, desde luego no quiero que lleguemos a la desesperación, pero sí me gustaría que pasara algo que cambiara las cosas, y parece ser que con la indignación no basta.

Alma, no pasa de esta primavera que no aprenda a plantar un huerto.

Alejandra, si el miedo es invitación a la supervivencia, siguiendo el hilo de esta entrada, habrá que esperar al terror para que empecemos a sentirnos desesperados, y me parece que la situación actual empieza a dar algo más que miedo.

Isabel, yo también lo temo, ligeramente aterrado, de momento.

Muchísimas gracias a todos por pasar por aquí y comentar. Que no perdamos nunca la actitud estética, ni ante el miedo ni ante el terror, ni indignados ni desesperados.

India Rebelde dijo...

No puedo ni debo, desde Venezuela, decirles a los indignados de España cuáles deben ser sus tácticas políticas y cuál su estrategia política. Sólo ellos (ustedes), los indignados, gozan de la potestad para decidir su destino aunque tengan, obligatoriamente, que echar una mirada al corredor internacional que bordea la Península estableciéndo circunstancias o condiciones a las cuales no pueden escapar ni que hagan lo del avestruz. Sin embargo, creo en el internacionalismo proletario o revolucionario y hasta a riesgo de recibir críticas demoledoras bajo la acusación de ser entrometa donde no me han llamado a opinar, creeo que tengo el deber de decir algunas cosas que me parecen necesarias para una verdadera reflexión de los compañeros indignados de España, si así lo consideran prudente.

Luego de realizar luchas políticas es imprescindible hacer un análisis político que permita establecer lo que se debió hacer y no se hizo y lo que se hizo y no se debió hacer. Eso facilita el fortalecimiento de la organización para la ejecución de futuras luchas políticas mucho más exitosas que las pasadas. Ninguna lucha política por un objetivo supremo de la lucha de clases ha sido una sucesión de victorias sin derrotas y, sobre éstas cuando se producen, siempre existe la posibilidad real de adquirir grandes experiencias o enseñanzas que sirven para triunfos del futuro. Una lucha no es victoriosa por el simple hecho de atraer hacia sí a miles y miles de personas sino, fundamentalmente, por la conquista de objetivos sobre la base del menor número de sacrificios humanos. Debemos reconocer que un gran éxito de los compañeros indignados de España (15-M) fue haber hecho posible –con su ejemplo- que su movimiento se extendiera no sólo por Europa sino por otras regiones importantes en el mundo, como es el caso de Estados Unidos, enarbolando banderas de justicia social.

En España como en Estados Unidos y muchas otras naciones del planeta, existen bipartidismos que se turnan en el gobierno cada cierto tiempo sin lograr cambiar de raíz las caóticas situaciones socioeconómicas que afectan y mantienen en la pobreza a la inmensa mayoría de sus pueblos. En el caso de España están: el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Parttido Popular (PP). Felipe González, José María Aznar, José Luis Zapatero y Mariano Rajoy, cada uno con la bandera de su partido, han llegado al gobierno no para rendirle lealtad al púeblo español sino a la Monarquía española. Se sabe que el rey y la reina, el príncipe y la princesa, las infantas y los duques y duquesas valen muchísimo más que el pueblo español completo. Y quienes más lo saben son las dirigencias del PSOE y del PP. Por lo menos el falangismo de Franco creyó más en la burguesía española que en la Monarquía. Pero todos, cada quien a su manera y alegando ideologías diferentes, coinciden en que los intereses del pueblo español es lo último que debe ser tomado en consideración y no lo más importante por resolver.

India Rebelde dijo...

Hasta ahora, cada ocho años se turnan el PSOE y el PP para dirigir el destino de España. Nada huele a revolución. ¡Malditos!, quienes hicieron fracasar a la Revolución Española en la primera mitad del siglo pasado y lograron que doblaran y repicaran las campanas en favor del falangismo y no del socialismo. Lástima, verdadera lástima, que el extinto Ovseienko Antónov (en miembro del Comité Militar Revolucionario de la Revolución Proletaria Rusa e internacionalista en la guerra española) no dejó nada escrito al respecto que sería, sin duda, un material rico en verdades históricas.

Lo cierto es que la abstención política en el ultimo proceso electoral que culminó con el arrollador triunfo del PP, debe ser analizado si resultó positivo o negativo para los camaradas o compañeros indignados de España. Si la abstención fue una línea política de los indignados podemos asegurar que fueron derrotados y si no fue una línea política contribuyeron a que el partido de derecha (PP) ganara demasiados espacios en fundamentales instituciones del Estado como el gobierno y el parlamento. Si una masa importante de pueblo se indigna para sólo demostrarlo en manifestaciones públicas y no tomar en cuenta la necesidad de organización y de participación en la lucha política, todo sueño mental que se proponga termina siendo una utopía inalcanzable. En el caso de España, por ejemplo, lo que se haría es concentrar aún más la posibilidad de victoria siempre de alguno de los dos partidos que conforman el bipartidismo: PSOE o PP.

No estoy diciendo que los indignados debieron tener su propio candidato presidencial en España. No, lo que digo es que debieron establecer relaciones o alianzas políticas con algunas organizaciones o partidos que participaron en las parlamentarias y eso hubiese podido darles oportunidad de obtener algunos escaños quitándoselos al PP. La consigna de nada con lo que se refieras partido político termina siendo profundamete reaccionaria y reformista. Así lo veo sin acusar a los compañeros indignados de España de tales cosas. Sus luchas apenas comienzan. Lo que tal vez no se imaginaron era el éxito cuantitativo que iba a obtener en las primeras de cambio. Pero si eso se deja siempre a la marcha de la espontaneidad, termina diluyéndose hasta volver a cero. No son lecciones ni políticas ni morales, son verdades comprobadas en la experiencia de la historia de la lucha de clases.

India Rebelde dijo...

Nadie tiene derecho en este mundo ha negarle el deber a otros, de donde quiera que sean y donde quiera que estén, de desear se produzca la revolución socialista en toda la faz del planeta. Y ese deseo, lo confieso con la mayor sinceridad posible, es mi gran deber primario en este mundo. Si los compañeros indignados, de cualquier parte del mundo, contribuyen a ello, bienvenidas sean sus luchas y sus éxitos.

Saludos caribeños y solidarios

Desde Venezuela

India Rebelde

Jose Lorente dijo...

Ana María, India, no era mi intención profundizar en cuestiones políticas. La política no me interesa en absoluto. En cualquier caso agradezco mucho vuestros comentarios que resultarán muy útiles para quien sí lo esté que pueda pasar por aquí. Si echáis un vistazo por el blog veréis que lo vertido en las entradas pretende hacer una reflexión filosófica y estética de cualquier tema que pueda tener interés, incluso la política, pero entendiendo que en ese caso se haría filosofía política, nunca política filosófica.