miércoles, 21 de marzo de 2012

En busca del tiempo perdido


A veces espero que pase alguna cosa. No puede ser de otro modo. Soy incapaz de ni tan siquiera imaginar los días en los que ya no esperaré nada, y no recuerdo que hayan existido momentos así en el pasado. El caso es que siempre sucede algo, aunque sean pequeños cambios en el escenario de la mera existencia. Pero no es de estas mudas insignificantes de las que quiero hablar, sino de aquellos sucesos que afectan de forma determinante nuestro itinerario vital. Sospecho que algo así está a punto de sucederme.

Y no me refiero tanto a que esté dejando el timón de mi destino en manos ajenas (aunque suene vanidoso, sigo pensando que soy yo el que decido sobre mi propio devenir), como a que comienzo una etapa de la que saldré renovado, fortalecido, armado, enriquecido.

Hoy inicio la lectura de En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, en la edición de El Libro de Bolsillo de Alianza Editorial de 1966 con la traducción de Pedro Salinas, la misma que leyó mi padre siendo estudiante y que parece haber guardado para mí hasta ahora que se la he pedido, lo que convierte esos volúmenes en doblemente sagrados.


Mucho tiempo he estado acostándome temprano. A veces, apenas había apagado la bujía, cerrábanse mis ojos tan presto, que ni tiempo tenía para decirme: "Ya me duermo". Y media hora después despertábame la idea de que ya era hora de ir a buscar el sueño; quería dejar el libro, que se me figuraba tener aún entre las manos, y apagar de un soplo la luz; durante mi sueño no había cesado de reflexionar sobre lo recién leído, pero era muy particular el tono que tomaban esas reflexiones, porque pensaba que yo pasaba a convertirme en el tema de la obra...


Algo grande va a pasar.
No me cabe ninguna duda.

11 comentarios:

alma dijo...

Seguro :) algo grande. Beso

BLANCO dijo...

Y nos lo contarás.
De modo más sintético, espero.
Abrazo.

Eastriver dijo...

Pues ya me contarás la experiencia. A mí me quedan cinco. Y sí, tiene cosas grandes. Te contaría mi sensación al leerlo, pero sería muy entregado, muy poco profesional, muy poco frío, y por tanto nada crítico. Te diría qué novela me recordó su prosa. Tanto que mezclo muchas cosas desde entonces, jaja. Bueno, tú piensa que las grandes aventuras a veces provocan un desorden considerable...

Daniel Domínguez dijo...

Un gran viaje. De esos que nunca se regresa. O será que quien vuelve ya es otro.
Que lo vientos te sean propicios.
un abrazo.

Thornton dijo...

Ya sabes que Salinas nunca llegó a Sodoma y Gomorra. Carlos Manzano, sí, en una magnífica edición.
Te deseo que llegues a recobrar el tiempo. Suerte.

Carlos dijo...

No sé si encontrarás el tiempo perdido, pero desde luego no será un tiempo perdido el proyecto en que te embarcas (pues una lectura de esta envergadura promete ser algo más).
Un abrazo y buenas lecturas.

noiseconqueso dijo...

Estimado Jose,
Finalmente me he decidido a escribirte. Soy un fiel lector de tu blog y llevo siguiendo tu “trayectoria” desde hace ya bastantes años. Lo que me atrapó desde el principio fue tu facilidad para la digresión sobre la más absoluta NADA haciendo uso de un lenguaje ampuloso con el obvio objetivo de ocultar la incosistencia de tus párrafos. Tuve siempre la esperanza de que con el tiempo se produjese una mejoría pero a la vista está que el largo camino recorrido desde que empezaste esta andadura no ha servido para mucho. Me permito sugerirte que te hagas cuanto antes con algún coleccionable por fascículos de esos que venden en los kioskos sobre el tema que más gracia te haga, te aprendas bien los contenidos, los asimiles, hagas un nuevo post y a ver si a partir de ahí vas creciendo pasito a pasito. Espero haberte sido de ayuda, no dejes que este consejo caiga en saco roto. Algun día me lo agradecerás.
Siempre tuyo
Noiseconqueso

Mariano dijo...

Noiseconqueso, me tomo la libertad de opinar en "casa ajena", pues su comentario me parece una grosería y una falta de educación impropia de alguien que "pretende" dar "buenos consejos". En principio, para expresarse así, lo primero que debe hacer uno es dar la cara y no insultar de forma anónima; eso define la catadura o el valor de las personas. No siempre opino de la misma forma que algunos autores o comentaristas de blog que visito, pero cuando comento algo (y a veces lo hago con vehemencia), procuro no ofender y desde lugo se ven mi nombre y fotografía, y en mi perfíl están todos mis datos relevantes. Invito al propietario del blog a BORRAR su comentario, pues creo que solo aporta "mala baba" y de eso sobra en Internet, en la Blogosfera y en la Vida. Saludos a todos.

Thornton dijo...

Pues yo me descubro ante "noiseconqueso", alguien a quien le parece que Jose emplea "un lenguaje ampuloso con el obvio objetivo de ocultar la incosistencia de tus párrafos " y sin embargo es capaz de ser un fiel lector de su blog y seguir su “trayectoria” desde hace ya bastantes años, o es un imbécil -que estoy seguro que no lo es- o tiene una paciencia digna de admiración. Lo dicho, me descubro ante semejante portento.

Jose Lorente dijo...

Llevaba tiempo echando de menos algún comentario despiadado y mordaz, una crítica incisiva e ingeniosa que objetara de forma inteligente acerca de lo manifestado en las entradas. Y no por no apreciar las opiniones de los que pasáis habitualmente por aquí y dejáis por escrito vuestras impresiones, sino por salirnos de algún modo de los esquemas habituales de la adulación tan al uso en el ámbito de la comunicación bloguera.

Seguiré esperando, porque a pesar de apuntar maneras (malas maneras), a "noiseconqueso" le ha faltado algo de concreción y sobre todo mucha agudeza e ingenio.

Quiero aclarar, en primer lugar, que no escribe desde el anonimato, al menos en lo que a mí respecta. Yo sé quién se esconde tras ese absurdo pseudónimo y dónde pueden encontrarlo mis padrinos (Mariano, Thornton, cuento con vosotros si llegara a ser necesario). No diré aquí nada más de él porque ese es su deseo y yo lo respeto absolutamente.

Es respetable que uno oculte su identidad y su cara en internet. Os aseguro que en este caso, además, es comprensible y de agradecer.

De todos modos valoro mucho el esfuerzo (físico, que intelectual hay bien poco) de hacernos llegar sus palabras. No debe de ser nada fácil para un tipo así componer esa secuencia algebraica a golpe de índice único (y más siniestro que diestro) sobre un teclado Qwerty. Y hablar de secuencia algebraica refiriéndonos a sus palabras a buen seguro ha de ser interpretado como un halago por cualquier lector sensible.

No le daré consejos. Tampoco atenderé los suyos tan pretendidamente ingeniosos. Supongo que un quiosco es lo más cerca que él ha estado nunca de la letra impresa.

En cualquier caso, espero que se anime a seguir comentando en este blog en el futuro con la inteligencia y mordacidaz que nos ha negado en esta ocasión (sospecho que no por falta de generosidad sino simplemente por incapacidad) y a ser posible para hacer una crítica mínimamente coherente, constructiva o destructiva pero al menos racionalmente argumentada. Lo demás es tiempo perdido, de ese que no vale la pena ponerse a buscar.

Carlos dijo...

¿Así que esta entrada trataba sobre ingeniosos y lerdos?
Jose ¿no sientes que en el fondo del escrito de este ruidoso cabrales se esconde un verdadero mensaje de amor no correspondido?
"Estimado", "fiel", "me atrapó", "esperanza","siempre tuyo" son palabras que no deben caer en saco roto. La capacidad que posee para aguantar tus escritos es digna de elogio y yo me descubro ante un lector sacrificado, capaz de mostrarnos su ingenioso verbo por la fidelidad hacia tus textos.