martes, 8 de septiembre de 2009

Vetado a pensadores


(...) odiaba las palabras arquitecto o arquitectura, jamás decía arquitecto ni arquitectura y, si yo lo decía u otro decía arquitecto o arquiectura, replicaba enseguida que no podía escuchar las palabras arquitecto o arquitectura, esas dos palabras no eran más que deformidades, abortos verbales que un pensador no podía permitirse (...)

Estoy tratando de descifrar el significado último de estas palabras de Thomas Bernhard, y no me basta con quedarme en que él prefiriera el uso de los términos "consructor" o "construcción" o "arte de la construcción". Últimamente me siento inclinado a considerar muy seriamente que su intención era apuntar más lejos.