Cada vez se hace más manifiesto que la banca nos manipula a su antojo. Llámalo capital, llámalo nuevo orden mundial, llámalo club Bilderberg, pero el caso es que ahí está y no se conforma con lo que ya tiene. Podemos entrar más o menos en el juego, pero el vampirismo del que hace gala se va consolidando como una evidencia incontestable.
Que se queden con la pasta. ¡Toda para ellos! Y en nuestra pobreza, despilfarremos como grandes señores rimas e himnos de amor. Sintamos que tenemos el alma millonaria en sueños, en quimeras, y en castillos en el aire...
Y a esto llámalo "Reflexiones sobre el estado de la cuenta corriente con un Doble V barato escuchando La Boheme".