viernes, 20 de agosto de 2010

Filias emparentadas


Esta noche he observado por primera vez la luna desde un telescopio barato que he adquirido recientemente, y la sensación ha sido de vértigo mareante. He comprendido en toda su hondura el significado del término filosofía y no he podido dejar de pensar en el bueno de Galileo tratando de convencer a los escépticos ignorantes de su época para que miraran a través de ese invento holandés que él perfeccionó y comprobaran por sí mismos las irregularidades del cosmos supralunar, las fases de Venus, los satélites de Júpiter y el paralaje de los planetas sobre la esfera celeste.

Es esa filia por la sophia la que hace que algunos hombres no podamos permanecer impasibles ante el sublime espectáculo que en ocasiones nos brinda la naturaleza.

Desmontando ya el juguetito, el visor ha ido azarosamente a enfocar la ventana de una casa que queda delante de la mía, justo en el momento en que una atractiva chica semidesnuda tendía la colada. Ella ha desaparecido enseguida del cuadro, pero la curiosidad me ha hecho utilizar al máximo el aumento de la lente para visualizar con detenimiento los detalles de la ropa interior colgada de ese tendedero.

Entiendo que las sophias alcanzadas en ambas contemplaciones (la cósmica primero y la vouayerística después) han de ser radicalmente distintas, aunque sienta que, al menos en lo que a mí respecta y sin sentirme especialmente satisfecho de ello, las filias motrices estén inequívocamente emparentadas.

16 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Somos espíritu y somos carne, Jose. Una cosa no excluye a la otra y ambas se conjugan en perfecto maridaje.
Sigue disfrutando del nuevo aparatito, el telescopio, y nos cuentas.
Besos kilométricos.

Carlos Fernandez dijo...

Me encantó esta entrada. A buen seguro que el telescopio de Galileo tambien acabo enfocando (de forma azarosa) a alguna vecina. Creo que no existe mejor equilibrio que saber enfocar esa "filia" tanto en la busqueda de la "naturaleza de realidad", con sus planetas, galaxias, quarks y bosones, como en la "realidad de la naturaleza", con sus vecinas incluídas. No se cual de las dos realidades es la que realmente nos corresponde, pero lo siento por los que permanentemente solo vivan en una de las dos. Curioso instrumento el telescopio, que permite saltar de una a otra mediante una ligera rotacion.

Jesús Cánovas dijo...

Por lo que veo no te importo ver a la atractiva chica invertida o tu cerebro la reajusto automáticamente. Una noche lleve a mi hermana a lo alto de la Sierra de Ricote, quería que viera con unos simples prismáticos la galaxia Andrómeda. Yo intentaba direccionala hacia las patas de Pegaso… Luego la deje sola y yo con otro amigo estábamos en otras cosas…
De vez en cuando mi hermana (Susana) decía:
-Ya la he visto.
Nosotros sin hacerle caso…
Al rato decía:
-Ahora si, ahora si que la he visto…
Y así un buen rato.
Hasta que la vio. Entonces no dijo nada.
Se puso a dar votes y saltos alrededor de la garita de incendios como loca, como si algo verdaderamente importante le hubiese tocado el alma.
La primera vez que vi yo la Galaxia Andrómeda con los prismáticos me paso algo parecido y como tu dices “la sensación ha sido de vértigo mareante” de estar observándose a uno mismo. Como decía Sagan algo que te recorre la espina dorsal…

De vecinas semidesnudas no te hablo…
Jose, un saludo.

Fàtima T. dijo...

Me ha encantado esta entrada (por cierto, he llegado a través de cafedemadison).

Si yo tuviera un aparatito de éstos, haría algo parecido: descubrir primero el universo y desviar luego la lente para saber qué es lo que cocina el vecino de delante ("de la astronomía a la gastronomía") o de qué color es el pantalón que usa el yogui de la esquina ("de la astronomía al diseño textil"). Lo importante es no dejar nunca de aprender cosas. :))

Saludos,

Eastriver dijo...

Al llegar al tercer párrafo mi vista ha subido veloz. ¿No estaba yo en el blog de Jose? Extrañeza al principio, no te diré que no. Pero qué quieres... Chico, que te entiendo, y que no te juzgo. Tú, en cualquiera de los casos, no haces otra cosa que contemplar el firmamento. Di que sí y no te escondas (bueno, sólo de tu mujer). Luego le ponemos filosofía y quedamos como señores. Un abrazo.

Carlos dijo...

Jose, me doy cuenta que en ti anida un verdadero filósofo, capaz de extasiarse con la contemplación del espacio y de bajar al instante para comprender que el monte de venus está en la tierra.
Genial cápsula de pensamiento la que nos traes hoy. Un abrazo cósmico.

Alba 3,1416 dijo...

Lo más jodido, ¿sabes qué es? pues que la luna no te observa a ti mientras la miras y en contra la vecina, y a veces el marido, te descubren y te montan un “pollo” en la panadería, delante de las marujas, que todos tenemos como vecinas.
Un beso

Daniel Domínguez dijo...

La luna y unas bragas. Sólo la poesía o el montaje cinematográfico -otra forma de poesía- pueden reúnir en el mismo visor formas tan alejadas en la misma continuidad de la mirada. Una hermosa escena.
Un abrazo.

BLANCO dijo...

A los telescopios los carga el diablo. Y a los telescopios baratos les sale el ojo por la culata. Miras la luna y te quedas en bragas.
Abrazo.

Carlos dijo...

Jose vuelve a la tierra.

Estrella dijo...

Muy bueno Blanco!

Estrella dijo...

Uuuuy! que no era Blanco que es Carlos!

Thornton dijo...

Jose, cómo les gusta tu blog y cómo me agrada a mí que les guste.

Siempre he dicho que tu blog era un ejemplo de clase y de buen gusto.

Cada vez son más los que lo descubren y me alegro por ellos.

Un abrazo.

Mariano dijo...

Hace algún tiempo me encontré con un conocido, que aunque nos vemos poco, mantenemos buena relación; le dije que me alegraba de verlo de tan buen humor y me comentó que se debía a que se había comprado un telescopio. ¿Y eso?, le pregúnté. Pues mira chico, me paso las horas viendo las estrellas y ante la inmensidad del Universo me he dado cuenta la mierdecilla que somos, con lo que mis problemas y tribulaciones habituales han menguado tanto en la escala que ni me preocupan. Disfruta del tuyo y que estos tiempos de crisis los veas atenuados; si además completas el espectáculo con un hermoso cuerpo de la vecina, miel sobre hojuelas. ¡A disfrutar!

Jose Lorente dijo...

Isabel, a veces pienso que es mi carne la que mira a la luna y es mi espíritu el que se deleita con las braguitas tendidas. Tendría que replantearme muy seriamente algunos dualismos.

Carlos, así mismo pienso yo. Despreciar cualquiera de las dos visiones acabaría causándonos una grave minusvalía.

Jesús, yo también grité el otro día "¡ahora lo veo!", pero con la inclinación que tenía el telescopio nadie se creyó que fuera la luna.

Fátima, bienvenida. Imposible entender bien las partes sin tener una idea del todo, y viceversa.

Ramon, lo dicho: que cuando el telescopio está tan horizontal se te ve el plumero por más filosofía que le pongas.

Carlos, ¿existen los telescopios bifocales? Para pasar de los planetas a sus satélites, por supuesto...

Alba, a mí cuando alguien me monta un pollo en la panadería le espeto que es un lunático y que me suena su cara.

Daniel, divina deformación profesional la tuya, o en este caso, más que divina, celestial.

Blanco, sin duda eso me pasa por comprar telescopios baratos. Tendré que buscar algún modelo más sofisticado.

Estrella, muy bueno Carlos y también muy bueno Blanco.

Thornton, sé que tú tienes mucho que ver con esas visitas y te lo agradezco sinceramente.

Mariano, a eso me refería precisamente al tratar de describir las sensaciones que me había producido la contemplación de la luna a través del telescopio. Es un buen ejercicio para calibrar la pequeñez humana en relación al cosmos. Y una vez experimentado ese vértigo, recuperar la confianza antropocéntrica a través de la ventana de la vecina.

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios, un abrazo muy fuerte y hasta pronto.

Stultifer dijo...

Estábamos dando un paseo y descubrimos tu blog. Después de un minucioso estudio, STULTIFER te otorga el prestigioso galardón al MEJOR BLOG DEL DÍA correspondiente al jueves 9 de septiembre de 2010 en No sin mi cámara por los contenidos y matices. Visitanos y comenta con nosotros. Saludos cordiales.
Vamos, que nos ha gustado mucho y hemos querido acercarnos a ti.
Puedes colgar el Premio voluntariamente en tu blog.
Ya formas parte de la Orden del Stultifer de Oro.
Y si fotografías una escalera, mándanosla a edusiete@gmail.com y la publicamos inventándonos una historia.