viernes, 5 de noviembre de 2010

Rehabilitarse o reconstruirse


En ocasiones el deterioro es tan importante y tan generalizado que no vale la pena plantearse una rehabilitación. Asumida la reconstrucción se hace necesario tomar una decisión sobre qué hacer con las viejas ruinas: completar la demolición y eliminar todo rastro de lo anterior; dejarlas como testimonio y esperar que el tiempo haga el resto; conservarlas asumiendo lo que de grotesco tiene el mantenimiento de una ruina (aunque sepamos de muchos ejemplos en la línea del parquetematismo, tan al uso). Y en relación a la nueva obra, podemos edificar encima de los antiguos escombros o buscar otro emplazamiento más o menos alejado del anterior. Supongo que en este punto cada cual dará un valor determinado a la memoria. No querría bajo ningún concepto hacer juicios de valor al respecto, pero sí me atrevería a decir que encuentro un cierto matiz morboso en convivir con los cascotes resultantes de esos derrumbes, porque una cosa es el olvido y otra muy distinta es no perder nunca de vista el desolado paisaje de la destrucción.

Espero poder levantarme cuantas veces sea necesario y no olvidar nunca las circunstancias que dieron lugar a esas caídas y a esas remontadas, pero cada vez que me ponga en pie sacudiré el polvo de mis ropajes para presentarme incólume a recibir lo que esté por venir, tanto los lustres como los embrutecimientos.

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La imagen pertenece al pueblo viejo de Belchite tal como puede verse hoy en día. En él se desarrollaron durante la guerra civil una serie de operaciones militares que arrasaron por completo el núcleo urbano. Pasada la contienda se levantó el pueblo nuevo de Belchite colindante a las ruinas del viejo, cuyos últimos habitantes no las abandonaron hasta 1964. Durante algún tiempo se consideró la posibilidad de conservarlas para el turismo y se instalaron vallas para preservar la zona, pero actualmente es un área abierta y visitable sin acondicionar.

Antes de la guerra civil española fue una villa de cierta importancia, con vistosos edificios civiles, varias iglesias y dos conventos. En los libros de historia se pueden encontrar todos los detalles y así poner nombre a los bandos responsables de la destrucción del viejo y de la costrucción del nuevo que, desde mi punto de vista y sin querer entrar en otras consideraciones, mostraron ambos un pésimo gusto estético.

14 comentarios:

Estrella dijo...

Belchite (bello pueblo). Bonito nombre para un lugar que habla en silencio.

Maria Luz dijo...

Tu artículo me ha sabido a poco, por no decir a nada.
Para ser tan licenciado, poco te esmeras en investigar y mucho en buscar el fruto en una publicación, como en este caso. Investiga, por favor, no digas imprecisiones tan grandes, BELCHITE NO FUE DESTRUIDO EN AQUELLA BATALLA. En cualquier ciudadano, y hasta cierto punto,puede admitirse caer en esos tópicos y perdonar el que se limiten a repetir lo que otros digan sin comprobar si es o no cierto. Pero en un bi-licenciado, NO es admisible.
Lamento tener que echarte esta reprimenda, y espero que tenga frutos positivos en tus futuros artículos, pues en éste ya la "has cagado".

Isabel Martínez Barquero dijo...

Sé que sabes de lo que hablas, querido Jose. Como arquitecto, muchas veces te habrás enfrentado a eso de qué es mejor: tirar y construir de nuevo, aprovechar cimientos y otros elementos de obra, rehabilitar, reconstruir...

En ocasiones, y cuando el resultado puede ser un pastiche insufrible, creo que es mejor edificar de nuevo, tirar para volver a levantar... o no. De otro modo, determinados pasisajes urbanos se hacen fantasmagóricos.
Por supuesto, me estoy refiriendo a edificaciones normales, no al Partenón.

En lo personal, lo tengo claro: yo no me rehabilito cuando me caigo, sino que me reconstruyo íntegramente, sin miedo.

Un fortísimo abrazo.

almalaire dijo...

Ummmm...No me asusta el acertijo, decían les Luthiers ;)

Yo suelo preferir la rehabilitación...me gusta conservar las huellas de las caídas, integrarlas y crear un conjunto más o menos armónico es complicado pero desecharlas siempre trae consecuencias. En lo personal, quiero decir.

Un beso.

Carlos dijo...

Quizás debamos reconstruir sin olvidar. Como bien dices cuando el deterioro es evidente y el valor escaso hay que empezar de nuevo.
Belchite se ha convertido en un reclamo turístico y así lo entienden sus aldeanos, pues creo que pocos guardaran ya la memoria de lo sucedido (por cierto supongo que la reconocerías en "Las aventuras del Barón de Manchausen" de Terry Gilliam). En Berlín uno de los espacios más visitados es una antigua iglesia-catedral cuyo nombre no recuerdo, de la cual solo queda la torre y un pequeño espacio después de los bombardeos.
Maria Luz aunque tengas parte de razón,pues la destrucción de Belchite se produjo en dos batallas en diferentes épocas, no creo que sea la manera correcta de decirlo. Es como quedarse con el envoltorio y aprovechar para lanzar un dardo de malas maneras.
Jose siempre me encanta tu manera de plantear los temas. Un abrazo.

Eastriver dijo...

Tema de las ruinas: quizá el secreto esté en combinar la mera conservación con una cierta rehabilitación. Estuve en Micenas este verano y, ejem, ¿Micenas? ¿Dónde estuvo Micenas? Vi tierra y nada más. (En lo del parquetematismo, perdimos la batalla, asumámoslo).

Y levantarse, sí, rehabilitémonos siempre. Eso le suele dar mucha rabia a nuestros enemigos.

Estrella dijo...

Veo que hay quien se toma las cosas muy a pecho. Si te tomas la molestia de replicar también puedes ilustrar el comentario (por ejemplo). También la "ha cagado" quien adolece de elegancia en sus comentarios y no se toma la molestia de entender el mensaje.

josefa dijo...

Dos cosas completamente diferentes y yo me quedo con las dos.
Reconstruir lo emplearia enlo personal y la rehabilitacion en la vida,dia a dia.
Belchite.....me gusta mucho la fotografia que has escogido,tu comentario tambien y tu dejarnos opinar estilamulandonos a que indaguemos aun mas.

Jose Lorente dijo...

Estrella, me alegra verte otra vez por aquí y que hayas entendido bien lo que pretendía decir. Hermosamente habla el silencio después de haber callado el estrépito de las balas.

Maria Luz, si la entrada te ha sabido a poco o a nada será porque esperabas encontrar alguna otra cosa. No era mi intención investigar sobre acontecimientos históricos ni ahondar en los detalles de las contiendas, pero está claro que por más aséptico que pretenda ser uno al tratar, aunque sea superficialmente, algunas temáticas (en este caso incluso como nota al pie e invitando al que quiera indagar más a que consulte los libros de historia), siempre habrá quien haga interpretaciones tendenciosas. Respecto a la destrucción de Belchite, no me atrevería a decirte que me gustaría que nos dijeras que hubo otras batallas (para mí fueron todas la misma), pues lo que de verdad querría oír es que no fue la barbarie y la sinrazón, sino que fue el sismo, que fue el cierzo, que fueron las termitas, que fue la negligencia de torpes albañiles levantando paredes de adobe dirigidos por arquitectos desmotivados como yo, con títulos tan devaluados como el mío (que conste que esto ya lo había dicho yo en este blog mucho antes que tú), que no fue el odio fratricida, que fue el cariñena que se apoderó de todos ellos. Lástima que hayas querido quedarte sólo en las descalificaciones, porque precisamente el fruto que yo pretendo obtener con estas publicaciones es el intercambio de conocimientos y reflexiones con todo el que tenga a bien pasarse por aquí. Pero insisto, me da la impresión de que tú buscabas otra cosa. Eres de todos modos bienvenida, pues como digo en la entrada recibo por igual a ilustrados y a brutos. Y para que veas que sinceramente esto es así y que tu reprimenda da sus frutos incluso antes de lo que esperabas, voy a hacer en el texto dos pequeñas modificaciones que en nada alteran su verdadera esencia (donde ponía "entre el 24 de agosto y el 6 de septiembre de 1937" pongo ahora "durante la guerra civil" y elimino la mención a "La batalla de Belchite de 1937") para que nadie pueda malpensar, como entiendo que tú has hecho, que tomo partido por alguno de los bandos. A mí ninguna de esas dos Españas me dio el corazón, y si tu comentario me hace pensar que a ti sí, no es tanto por su contenido (muy escaso) como por su forma, carente por completo del más mínimo gusto estético.

Isabel, a veces basta con una rehabilitación, otras con pequeñas reformas, en otras hay que reconstruir, y en algunas incluso hay que reinventarse. Pero en cualquier caso supongo que vale la pena no perder de vista la propia identidad. El Partenón es una bonita ruina en la que la mayor parte del trabajo destructivo ha sido materiaizada sólo por el tiempo.

Alma, eso es que tus caídas son siempre leves. Me alegro de que así sea, y por mucho tiempo.

Carlos, parece que no son tan pocos los que guardan memoria. El morbo por la ruina, de todos los colores, está vivo en los más distintos lugares. He visto que hay una extensa filmografía que ha utilizado el tétrico escenario del pueblo viejo de Belchite. Haré lo posible por verla ya que me impresionó mucho la visita que hicimos hace pocos días, aprovechando la proximidad desde el Matarraña.

Ramon, una cosa que me llamó la atención del pueblo viejo de Belchite es que nadie esté sacando rendimiento económico de las visitas que tanto interés despiertan y en tanto número se suceden. Supongo que el desencanto tiene mucho que ver con esa doble ruina.

Josefa, cada cual debe decidir por sí mismo cuando le conviene una cosa y cuando otra. De ambas acciones se pueden obtener resultados satisfactorios según el caso. Yo también me interesé por investigar las circunstancias en las que se había producido la ruina de ese hermoso pueblo, pero enseguida vi que era un terreno pantanoso, sórdido y triste.

Un abrazo fuerte para todos y muchas gracias por pasar por aquí y comentar.

BLANCO dijo...

Me gusta mucho cómo "traes" los temas. Cómo la ruina deviene en metáfora de memoria. Más allá de la cuestión histórica -y de sensibilidades heridas- lo que me gusta de éste y de otros textos tuyos, es esa hilazón que consigues de una cosa con lo afectivo. Me gusta mucho eso. Y me gusta cómo lo escribes.

A mí tu artículo me ha sabido a mucho.

Jesús Cánovas dijo...

A mi me gusta hondamente porque tú, estoy seguro, en ningún momento hablas de edificaciones. Es otra cosa. Yo la guardo.
José, un fuerte abrazo.

Thornton dijo...

"Cada vez que me ponga en pie sacudiré el polvo de mis ropajes para presentarme incólume a recibir lo que esté por venir".

Me pasaría otra semana encamado con mi lumbalgia a cambio de haber escrito yo esta frase. Por cómo está escrita y por la filosofía de vida que encierra.

Un abrazo.

P.S. Como soy tri-licenciado, espero haber estado a la altura.

Jose Lorente dijo...

Blanco, me cuesta no involucrar lo afectivo en casi todo lo que percibo. Digamos que es una manera de sentirme permanentemente afectado.

Jesús, hace ya algún tiempo que hablo poco de edificios. Todos deberíamos guardarla, pero sin que nos envenene. Estoy seguro de que no es tu caso.

Thornton, te sobra sensibilidad y talento (y licenciaturas) para escribir esa frase y todas las demás infinitamente superiores a ella. Pero cómo me gusta, querido amigo, que aprecies el valor que pueda tener lo que aquí se escribe.
Espero que ya estés recuperado de tu lumbalgia, aunque después de leer tu última entrada y viendo lo que estás dispuesto a pagar por la inspiración, no me extrañaría que te pasaras el próximo mes en cama.

Un abrazo fuerte y muchas gracias por pasar por aquí y comentar.

Cristian dijo...

Me interesa el tema de las construcciones y por eso me gusta saber de distintos lugares que se rehabilitan y reaparecen. Constantemente agarro propiedades viejas y las convierto en un buen alquiler apartamentos buenos aires para los clientes