jueves, 27 de enero de 2011

Unidad de efecto o de impresión


Este es un concepto que definió Edgar Allan Poe en su ensayo Filosofía de la composición haciendo un elogio de la brevedad. Él se refería concretamente a la literatura, pero pienso que su teoría es igualmente aplicable al resto de disciplinas artísticas. Viene a decir que si una creación es demasiado extensa como para ser percibida en una única sesión, pierde el efecto causado por la unidad de impresión, ya que todo aquello que suceda entre cada uno de esos actos de percepción interferirá en la apreciación global de la obra.

Me lo podría aplicar y terminar aquí mismo, pero sería un ademán de presunción hacerlo sin añadir que la brevedad es virtud en el arte, y en casi todo lo demás.

9 comentarios:

BLANCO dijo...

Lo bre si bue dos veces bue.

Sí señor.

Daniel Domínguez dijo...

Y de hecho el texto de Poe, que tan bien traes a cuento, inspiró los primeros manuales de guiones de cine que se elaboraron allá por 1908-1910 y se publicaron en las revistas especializadas de la industria cinematográfica, Photoplay y demás. Unidad de efecto conjugada con unidad de acción (Aristóteles).
Pero... "El Padrino", "Las puertas del cielo", "Guerra y Paz", "La mejor juventud", "Avaricia", "El Quijote"...
Quizá sean sólo excepciones que no hacen sino reforzar el valor de la norma, de la (buena) ley de la unidad de impresión.
Un abrazo.

Isabel Martínez Barquero dijo...

No puedo estar más de acuerdo: con Poe y contigo.
La brevedad es todo un arte. Decir mucho con pocas palabras es algo a lo que debe tenderse, pues nuestra sociedad nos aboca de modo irremediable a ello. El tiempo nos acucia y, además, con menos podemos llegar a más.
En el siglo pasado, Italo Calvino también abogaba por la brevedad para la literatura venidera.
Con ella se consigue esa "unidad de efecto o de impresión".
Me río, porque me ha venido una frase tremenda: "Corren malos tiempos para los novelones".
En fin..., supongo que la brevedad puede coexistir con la abundancia expresiva, aunque a esta última le queden pocos fieles.

Me encantó esta entrada, tan breve en palabras y tan densa en significado.

Un fuerte abrazo.

almalaire dijo...

Esto no tendrá que ver con el libro de Muñoz Molina que te estaba gustando pero le sobraba una página de cada dos, ¿no?

Es broma :) Poe y tú tenéis razón. Daniel también la tiene al escoger las excepciones de la norma.


Un beso, Jose

Estrella dijo...

En fotografía hay una máxima que yo intento aplicar: "menos es más".

Carlos dijo...

Sabes que aprecio mucho el arte breve en la literatura o el género que tan bien cultivaba el maestro Poe (probablemente en su único intento por crear una novela, acabó pereciendo ante muchos por la necesidad de ser intenso e impresionar en toda ella, algo que un lector no es capaz de aguantar).Seguramente esta tesis fue la justificación de un Poe que no supo crear novelas.
Es cierto que la brevedad es un arte pero, como dice Daniel, hay tantas buenas excepciones de largas obras que proporcionan muchas buenas impresiones y que sumadas hacen que la apreciación global de la obra sea igualmente excelente.
Tus breves escritos (y también los largos) si que impresionan. Un abrazo.

Jesús Cánovas dijo...

Me viene ahora a la cabeza el “acto sexual” de los leones, brevísimo, pero agrupados en antologías.

Jose, un abrazo.

Rafael dijo...

Hay otro referente de la brevedad en la literatura y en el cine, en El río de la Vida, de Norman McLean. Su padre es pastor baptista, y les da clases en su proia casa. Les hace escribir un texto, y luego les dice: "Ahora, con la mitad de palabras", y así sucesivamente hasta que queda satisfecho.

McLean sólo escribió un libro, que se lee en una sesión, y cuyos derechos no quiso entregar al cine hasta que lo convenció Redford como director.

Si un día lo lees, Jose, habrá cosas que te recuerden a tu infancia. Es más, te lo voy a regalar.

Un abrazo

Jose Lorente dijo...

Blanco, a Baltasar Gracián debemos eso de que "lo bueno, si breve, dos veces bueno". La tuya va más allá, no sólo por la abreviatura, sino también por el cambio de orden.

Daniel, entiendo que estas obras que citas, y tantas otras, duran exactamente lo que tienen que durar. Volviendo a Gracián, supongo que lo bueno, si extenso, sigue siendo bueno, aunque quizás sí, lo no tan bueno, si extenso, dos veces no tan bueno. Habrá que sacar de donde sea esas horas para mantener la unidad de efecto ¡y de acción!

Isabel, tú eres el más claro ejemplo de abundancia expresiva. Solemos reclamar brevedad cuando el discurso comienza a ser reiterativo y no aporta nada a lo ya dicho. A ti te pido que te extiendas cuanto quieras.

Alma, tiene que ver con "La noche de los tiempos" (qué bien lo has sabido ver), tiene que ver con "Anton Webern" (seguro que muchos opinan que la brevedad fue su única virtud) y con tantas otras cuestiones que no citaré aquí en un afán de brevedad.

Estrella, en arquitectura también se usa mucho eso del "less is more" atribuído a Mies van der Rohe. Me parece una fórmula genial, excepto cuando en algún restaurante me sirven una ración pequeña.

Carlos, supongo que Poe pensó que por qué hacerlo extenso si puede hacerse breve. "La narración de A.G. Pym" es una obra cumbre (y me estoy acordando perfectamente de la entrada que le dedicaste en tu blog), pero quizás él sintió que le resultaba más cómodo el formato de relato breve. En esa aspiración de ser "escritores de primera" hay muchos que llenan páginas y páginas de palabras vacías, pero los grandes pensamientos pueden ser expresados en pocas líneas.

Jesús, ¡cada quince minutos durante seis días! No me extraña que lo llamen El Rey de la Selva. ¿Y qué te parece el de los chimpancés? Tanto o más breve, y además ¡variado!

Rafa, tomo nota de la recomendación. Me viene a la memoria la anécdota de Kennedy que decía que para preparar un discurso breve necesitaba muchas horas, pero que si disponía de tiempo ilimitado para la conferencia podía comenzar ya mismo.

Muchísimas gracias a todos por pasar por aquí y comentar.

Un abrazo fuerte y hasta pronto.