lunes, 21 de marzo de 2011

Lugares de trabajo IV & V: Bukowski


Lugares de trabajo IV: Henry Chinaski, escritor.

Un bebedor brillante puede ponerse a escribir y hacerlo con cierta solvencia, incluso con fuerza desgarradora, pero nunca acabará pensando que el alcohol es el motor de su literatura.

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Un Poema es una Ciudad


un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez,
llena de lluvia y truenos y periodos
de ahogo, un poema es una ciudad en guerra,
un poema es una ciudad preguntando por qué a un reloj,
un poema es una ciudad ardiendo,
un poema es una ciudad bajo las armas
sus barberías llenas de borrachos cínicos,
un poema es una ciudad donde Dios cabalga desnudo
por las calles como Lady Godiva,
donde los perros ladran en la noche y persiguen
la bandera; un poema es una ciudad de poetas,
muchos de ellos muy similares
y envidiosos y amargados...
un poema es esta ciudad ahora,
a 50 millas de ninguna parte
a las 9:09 de la mañana,
el sabor a licor y cigarrillos,
sin policía, sin amantes, caminando en las calles,
este poema, esta ciudad, cerrando sus puertas,
fortificada, casi vacía,
enlutada sin lágrimas, envejecida sin pena,
las montañas rocosas,
el océano como una llama de lavanda,
una luna carente de grandeza,
una leve música de ventanas rotas...
un poema es una ciudad, un poema es una nación,
un poema es el mundo...
y ahora pongo esto bajo el cristal
para el loco escrutinio del editor
y la noche está en cualquier lado
y lánguidas damas grises se alinean
el perro sigue al perro al estuario
las trompetas anuncian los patíbulos
mientras los hombrecillos deliran sobre cosas
que no pueden hacer.



"Un Poema es una Ciudad", Charles Bukowski
Traduccion de Guillermo Vega Zaragoza
The days run away like wild horses over the hills
Black Sparrow Press, 1969

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Un escritor mediocre puede ponerse a beber y hacerlo con cierta solvencia, incluso con fuerza desgarradora, y casi siempre acabará pensando que la literatura es el motor de sus borracheras.

Lugares de trabajo V: Charles Bukowski, recitador.

7 comentarios:

Thornton dijo...

De Pensión de mala muerte

Todos esos hombres
fueron
niños
una vez

¿qué
les
ha pasado?

¿y qué me
ha pasado
a
mí?

está oscuro
y hace frío
ahí
fuera.


Un abrazo.

BLANCO dijo...

Maravilloso.
Me gusta bastante el poeta Bukowski. El escritor me cuesta más.
(por si le importa a alguien)
Abrazo grande.

Is@Hz dijo...

Uff, alcohol y creación. Peliagudo tema. Creo que a Bukowski se le daba mejor la botella o en todo caso recitaba mejor con ella.

Carlos dijo...

Bueno Jose, evidentemente el anterior era yo pero bien disfrazado (es lo que tiene compartir). Aprovecho para el darte el abrazo que la otra te negaba.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Mala cosa es cualquier tipo de droga, por lo que de devastador tiene sobre el cerebro, no por mojigatería. A la larga, pasa factura.
El poema me gusta.
Un abrazo.

Rafa Torres dijo...

Me gustan las frases del bebedor y el escritor, más la de Chinaski que la de Bukowski. Curiosa que la más cierta sea la del alter ego que el propio Bukowski usa para sí mismo en los libros.

Bukowski estuvo muy de moda en mis círculos de amistades en los años 90, más probablemente por la vida disoluta, golfa y supuestamente trasngresora del autor que por la calidad literaria. Me regalaron toda su obra.

Leí Factotum, y lo intenté con La Máquina de Follar. Este libro creo que lo elegí por el título, me imagino vamos. No me gustó, me aburría y ni lo acabé.

Recientemente leí Cartero, apuntando ya a lo que me habías dicho de que era el mejor, y motivado por la anécdota de los "rusos" que confío en que un día compartas con el mundo.

Tampoco me llegó. Me parece repetitivo, falso, irreal, plano, poco profundo e incluso poco escandaloso. No creo ni siquiera que Chinaski ligase tanto, por cerdas y feas que fuesen sus novias. Ni creo que un borracho permanente pueda trabajar en nada. Para adicciones extremas prefiero a Burroughs, que este sí que te vuelve loco.

Hay más escritores que me parecen un fraude, y que han construido mejor su imagen que su literatura, pero como uno es Paul Auster, no seguiré para que no te enfades.

En cualquier caso, como siempre, te agradezco que lo que nos cuentas, y sobre todo cómo nos lo cuentas, nos haga pensar.

Jose Lorente dijo...

Thornton, me gusta también mucho ese poema.

y lo peor de
todo:
la total
ausencia de
esperanza

Tu cultura no tiene límites. Lo mismo le sucede a mis ganas de aprender. Y contigo aprendo mucho, ya lo sabes.

Blanco, a Anagrama le importa, y a mí también, por supuesto. El escritor vale la pena, pero tanto en su prosa como en su poesía no todo es bueno. Y atento, que también fue guinista: Barfly (1987).

Carlos, Bokowski era un auténtico prodigio con la botella. Él mismo se vanagloriaba de ello. Decía que no era fácil encadenar borrachera tras borrachera como él hacía y mantenerse vivo. Según él requería de entrenamiento y dedicación, y por supuesto, de unas condiciones físicas y resistencia muy especiales. Costaría creer, si no fuera así, que un tipo con su estilo de vida llegara a sobrepasar la setentena. Sus recitales se llenaban de espectadores (a los que seguramente no les interesaba lo más mínimo la poesía), precisamente porque la botella era protagonista y esperaban que en cualquier momento la liara. Puro morbo. Pero a pesar de todo, en este personaje repulsivo y obsceno subyace una sensibilidad digna de consideración.

Isabel, muchos se han drogado tratando de estimular su creatividad. Peligrosa práctica, sin duda. Pero Bokowski no era de esos. Él se emborrachaba porque le gustaba vivir ebrio y en ese estado lo hacía todo, también escribir.

Rafa, entiendo que Bokowski se lea con algunos prejuicios o que, incluso sin ellos, su literatura no guste a todo el mundo. Pero más allá del personaje que él mismo creó y que sus fans se encargaron de mitificar, hay una visión profunda y desgarradora de la sociedad del siglo XX, narrada con un estilo muy personal, casi siempre divertido y de especial sensibilidad en ocasiones. Es fácil leer a Bokowski como si fuera una mierda. También es fácil lerlo como si fuera un dios. No me interesan ninguna de las dos lecturas.
LA ANÉCDOTA DE LOS RUSOS:
Un personaje posiblemente no del todo ajeno a ese círculo de amistades tuyo de los 90, me explicaba historias sobre un amigo común que después de haber atravesado una época de desenfreno y borracheras, había sentado cabeza. Me comentaba que dentro de ese nuevo estilo de vida, más reposado, le había dado por leer a los rusos y por escribir. Lo de los rusos no me encajaba con el tipo en cuestión, así que, teniendo una ligera idea de las inquietudes intelectuales del biografiado, y sospechando que en su biblioteca no había lugar para Chejov, Tolstoi o Dostoievski, le pregunté si al decir "rusos" se estaba refiriendo a Bokowski y compañía. Me dijo que sí, por supuesto. Que Bokowski era uno de los rusos que más leía.
Hay algo de fraude en Bokowski, y en Auster, y en Cortázar, y en Bernhard, y en Rulfo, y en Vila-Matas, y en Burroughs (¿o no te parece "Yonqui" excesivo, subrayado, plano y repetitivo?). Lo importante es saber identificarlo y quedarse con lo demás que pueda ser interesante, si lo hay, y pienso que en los citados lo hay, seguro que no en igual medida, pero sí mucho en todos ellos.

Muchísimas gracias por pasar por aquí y comentar.
Un abrazo fuerte para todos y hasta pronto.

Si bebes, no escribas, pero si la borrachera te hace olvidar este precepto, cuando estés sobrio acuérdate de repasar lo escrito antes de enseñárselo a nadie.