lunes, 4 de enero de 2010

Regalos ensangrentados


Resulta formidable comprobar la capacidad de retención de un niño. Por esta razón es fundamental ser muy cuidadosos a la hora de elegir qué ponemos en sus manos, especialmente estos días de regalos sin mesura. Muchas veces nos falta el oficio y la vocación, pero en cualquier caso mejor que nuestro error en la elección no sea por desidia, porque entonces sí que estaríamos formando auténticos tiranos para el futuro.

La campaña del Ministerio de Cultura en estas Navidades ha sido "Regala cultura". Me parece bien, pero no suficiente en el caso de los niños. Si en el mejor de los escenarios realmente regaláramos cultura, deberíamos también hacer que ésta fuera empleada, a ser posible, guiados por nosotros mismos. Porque la mejor cultura posible es la educación, aunque requiera mucho oficio y, sobre todo, principalmente, más que cualquier otra cosa, vocación.

3 comentarios:

Isabel Martínez dijo...

Absolutamente de acuerdo contigo, José. A veces, mimamos demasiado a los niños y eso no es bueno para ellos ahora ni para los futuros hombres del mañana. Educación en la mesura y en dar importancia a lo que de verdad lo tiene.
Un abrazo.

Thornton dijo...

De acuerdo, en parte. Creo que para este reflexión debemos distinguir entre niños y jóvenes.
Con los jóvenes, estoy de acuerdo que tenemos que educar, educar y después educar. Pero con los niños no. A los niños no se les educa, se les amaestra. Mimos, mimos y más mimos.
P.D. Ya tenía ganas de disentir de la opinión de Isabel. Ya era hora

Jose Lorente dijo...

¡Duelo de gigantes!

Muchas gracias por elegir mi blog para manifestar vuestras discrepancias, aunque ahora que Isabel revela ser una niña, los mimos de Thornton suenan a declaración de amor.

A mí, en lo que a niños se refiere, me falta el oficio y la vocación, pero confío en que eso no implique quedarme sin la compañía y los mimos de ambos.