jueves, 22 de abril de 2010

Haciendo cuentas


Sabemos que el riesgo cero no existe o, si quisiéramos teorizar sobre él, tendría para los humanos civilizados un coste infinito que, siendo pragmáticos, es como no existir.

Puede darse el caso de que, habiendo un evidente peligro, no haya víctimas, y eso puede deberse al azar (mejor no dejar estas cuestiones en sus manos) o a una buena gestión de las medidas de prevención para minimizar los riesgos.

Hoy escuchaba en la radio que, ahora que parece que quedan dos días apenas para restablecer la normalidad en el tráfico aéreo como consecuencia de la nube de cenizas volcánicas provenientes de la erupción del Eyjafjallajökull en Islandia, habrá que hacer cuentas, en alusión al coste (estimado en cientos de millones de euros diarios) que el parón ha supuesto para la economía no sólo europea, sino intercontinental, y no sólo de las compañías aéreas, sino también del resto de sectores afectados, y lamentándose por estas pérdidas meramente pecuniarias.

Quizás Carlos Herrera, el locutor en cuestión, preferiría haber hecho cuentas de las víctimas de los aviones que hubieran podido caer sobre nuestras cabezas por no poner en peligro la salud de la economía global, algo perjudicadilla ya a estas alturas, todo hay que decirlo. ¡Venga hombre! ¡Por una vez que parece que hemos hecho bien las cosas! Pues sepa usted, señor periodista, que para mí hay una única cuenta verdaderamente importante a hacer, y su resultado es cero pérdidas humanas.

Y que conste que yo estoy siendo un afectado directo, pues los de Amazon.com ya me han avisado de que mis compras de este mes van a llegar con retraso. ¡Habrase visto qué desfachatez! ¡Por no correr riesgos con la vida de unos cuantos pilotos de nada, se atreven a jugar con el buen orden del consumismo mundial!

Y un último apunte ahora en el ámbito de lo doméstico: no sé cómo habrá ido a parar a la frecuencia de Onda Cero la ruedecita del dial de mi radio-despertador, pero tengo que acordarme de moverla de ahí antes de que me amargue otro hermoso desadormecer.

Bueno, y otro más ahora en el ámbito de lo cósmico: me encanta cuando la naturaleza ruge y nosotros no podemos hacer nada más que quedarnos observando, admirando, empequeñecidos y mudos, pero sin contar víctimas, por supuesto.

10 comentarios:

BLANCO dijo...

Es que somos visitantes. La Tierra es un lugar que no nos tiene en cuenta. La Tierra va a su bola. La naturaleza humana pugna por hacerse un lugar en la Naturaleza. Y destroza el lugar. Progresa. Un terremoto, la erupción de un volcán, el calor, el frío, todo eso no es nada que debamos tomarnos como algo personal. La Naturaleza desconoce las tragedias, éstas sólo nos afectan a nosotros. Los que llegamos cuando las cartas estaban echadas.
Un abrazo.

Estrella dijo...

Cuando las fuerzas de la Naturaleza se desatan es cuando realmente vemos lo vulnerable que somos.
Más vale contabilizar pérdidas económicas que pérdidas humanas.
Que las normas de aviación al respecto sean de 1980 o de no sé cuándo, no es una cuestión que haya que analizar sobre la marcha.
Desde luego que verse atrapado en un país o una ciudad que noconoces es una faena, pero es lo que hay.

madison dijo...

En casos así es cuando nos damos cuenta que apenas somos nada ante la naturaleza.

Iker dijo...

Que pronto se olvidan algunos que se llaman periodistas de otros "cabreos" de la naturaleza : terremotos en Haiti o China los más recientes, tsunami en Tailandi, tornados y ciclones en el caribe, inundaciones por doquier... ¿Opinarian, sabiendo las consecuencias reales, de la misma manera respecto al "coste económico" Vs " "coste humano"? ¿Serían tan criticos con las medidas preventivas y decisiones políticas adoptadas?
Hago llegar la misma reflexión a todo aquel que ha pagado 3000€ por un trasldado en taxi, o al que realiza su queja en el mostrador de turno (presumiendo de sus derechos). ¿Hubieran volado a traves de esa ceniza negra si les hubieran dado la opción? ¿Mereceria la pena?
Cuando las decisiones han sido acertadas, no queda más que fecilitar a los responsables. Ya hay batantes meteduras de pata en el dia a dia, y no hablemos de decisiones históricas, como para criticar con dureza y depurar responsabilidades.
Agur.

Ramon.Eastriver dijo...

Es que desde luego, Jose, cómo eres. Tú no entiendes a estos periodistas preocupados por el desarrollo económico. Debes ser millonario, chico, de otra forma no puedo entenderlo. ¿Tú no sabes que la vida humana para muchos no vale tanto como para otros? ¿No sabes que el mundo capitalista debe sacrificar de vez en cuando alguna vida para poder mantener el ritmo? Románticos que sois. Esto te pasa por escuchar a Herrera. Si escuchases a Herrero como mínimo eso lo tendrías ya aprendido.

(Un abrazo, pero ahora en serio)

Thornton dijo...

Carlos Herrera me hace sonreir, es ocurrente. Pero lo tengo por un gran ignorante.
La Naturaleza no sabe nada de nosotros, más vale. Va a su bola y el hombre cree que es el centro del universo, qué ilusos.
Volviendo al locutor, creo que aciertas en tu reflexión. Y en tu caso con mayor mérito por ser parte afectada.
Un abrazo.

Antonio Parra Sanz dijo...

Ah, pero ¿Carlos Herrera es periodista de verdad?, no sabía nada, debe ser que estoy encenizado bajo una nube de aislamiento. Hace tiempo que bajo el volumen de tele y radio cuando llegan ciertas noticias. Estoy contigo, al lado de ese cero en víctimas, lo demás son minucias, o deberían serlo, pero ya sabemos lo "listos" que nos volvemos en el primer mundo cuando nos conviene.

Mariano dijo...

Menos mal que ha sido unos cuantos días nada mas el "caos" aeronáutico por la anulación de vuelos. ¿Que hubiera sucedido si continúa dos o tres semanas mas? ¿Y si hubieran sido algunos meses? No estoy nada seguro de que las decisiones no hubieran sido otras y los riesgos también. Nos guste o no, en el mundo"desarrollado" impera la economía como unico valor absoluto y personalmente creo que nos gobiernan una cuadrilla de mediocres profesionalizados y los Gurús de las finanzas son en mi opinión de lo mas abyecto de la humanidad. Así nos va, creyendonos el ombligo del universo y poniendo cara de asombro bobalicón ante cualquier arrebato de las fuerzas de la naturaleza. Saludos

Jose Lorente dijo...

Blanco:
Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices, pero hablas como si fuéramos ajenos a la naturaleza (y perdón por las minúsculas, pero si escribes la humana así, la otra ha de ser igual). Somos parte de la naturaleza, el problema es que a veces actuamos como si no lo fuéramos o como si lo ignoráramos, y eso es perjudicial tanto para nosotros como para nuestro entorno. Por lo demás, comparto tu visión y agradezco enormemente tu comentario que da pie a un debate interesantísimo y en el que me sumerjo apasionadamente.

Estrella:
Veo que estamos de acuerdo. Tú también escribes "Naturaleza" con mayúsculas y me gusta. Es un privilegio para mi contarte entre los comentaristas de este blog.

Madison:
La soberbia del ser humano le lleva en ocasiones a creer que es todopoderoso (y no sé por qué hablo en tercera persona cuando soy uno más), y ya va bien que de vez en cuando se nos bajen los humos (metáfora desafortunada en este contexto, sin duda). Un abrazo y gracias por comentar.

Iker:
Por fin descubro al anónimo amigo donostiarra de Monsieur Laurent y de Jose Lorente, aunque tenía alguna ligera sospecha. Me ha gustado mucho tu comentario y espero verte por aquí más a menudo. Ya ves que esto no es más que una charla entre amigos, como las que tantas veces hemos tenido compartiendo unas cañas y unos pinchos que, por cierto, estoy deseando volver a tomar con vosotros pronto.

Ramon:
Me pasé años empalmando José María García con Antonio Herrero y, después de la muerte de este último, con Luis Herrero. Eran noches de vigilia y delineación y me entretenía mucho su compañía sin entrar en análisis más profundos. Hoy apenas escucho la radio, pero lo de Herrera el otro día fue una desafortunada casualidad. Se me revolvieron las tripas. Me parece un tipejo detestable. Estuve a punto de ser así de duro en la misma entrada pero ya sabéis (o si no os lo digo ahora) que no quiero decantarme políticamente en el blog (que conste que tampoco lo hago en general en ningún otro contexto), y entiendo que mostrarse detractor de este supuesto periodista puede ser interpretado tendenciosamente.
Un abrazo enorme y gracias por el comentario y por la ironía (la aclaración no era necesaria).

Thornton:
Me gusta ver que tú también usas la mayúscula, querido Amigo. Ya sabes lo mucho que se sufre esperando ver en nuestro buzón ese paquetito que nos trae las preciadas delicatessen de melómano compulsivo. Afectadísimo estoy, oigan.

Antonio:
"Encenizados bajo una nube de aislamiento". ¡Qué gran titular! Pero lamentamos decirle, Sr. Parra, que buscamos algo más, digamos... así como, ya sabe... "La catedral del mar". Corren malos tiempos para las plumas afiladas.

Mariano:
Lamentablemente vivimos en el país donde se profesionaliza la mediocridad. A ver qué argumentos dan al hundimiento inminente del sistema ahora que se están silenciando los volcanes. Yo casi lo estoy deseando, pues estoy convencido de que ha de haber otras opciones en las que no se premie al negligente y se grave al capaz. Muchas gracias por pasar por aquí y dejar tus comentarios.

Un abrazo fuerte para todos y hasta pronto.

BLANCO dijo...

Jose. Claro que somos parte de la Naturaleza -siempre la escribo con mayúscula- pero somos los únicos que nacemos metidos en la Cultura, y eso, entiendo, nos aleja bastante de la Naturaleza. O, más bien, nos acerca a ella para dominarla, para darle la forma que sirva a nuestros cometidos.
En fin. Da para mucho el tema.

Gracias por lo que andas diciendo de mí por ahí.