viernes, 30 de abril de 2010

El paraíso era esto


Sería tristísimo finalizar nuestro tránsito terrenal (único del que tengo evidencia suficiente hasta la fecha) lanzando como despedida esta frase a modo de lamento: "El paraíso era esto". Porque, tal y como nos hemos planteado la existencia, no cabe otra inflexión posible para este enunciado. Si alguien lo entona interrogativamente a estas alturas es que es un pobre necio, simple y llanamente, y no he conocido aún a nadie en disposición de aullarlo interjectivamente, ni siquiera yo mismo aunque ganas no me falten.

Estas reflexiones juguetean en mi mente cuando exprimo unas naranjas (normalmente tres) para el zumo del desayuno. La relación entre ambos pensamientos es inmediata, puesto que estoy convencido de que en el paraíso, sea éste lo que sea, ha de haber al menos un naranjo, ya que me cuesta hallar un placer superior al de saborear cada mañana ese jugo recién exprimido.

También suelo pensar, mientras realizo esta tarea de exprimir el fruto, que con poquísimo esfuerzo se obtiene casi todo el zumo, pero aún así, seguimos estrujando denodadamente para obtener las pocas gotas que aún quedan aferrándose a esas últimas fibras aplastadas y que en muy poco aumentarán la cantidad obtenida inicialmente de forma tan fácil.

Menos mal que son sólo tres...


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Nuestro naranjo ha sobrevivido a uno de los inviernos más duros que se recuerdan en Torre del Compte.

El paraíso será eso, contigo, siempre.

14 comentarios:

BLANCO dijo...

¿Dedicado a tu media naranja?

Lindo, en cualquier caso.

Thornton dijo...

¿No tienes una media naranja que te exprima tres naranjas?
Un abrazo.
P.D. Dedicado a Paloma, que sé que no se enfadará. Por cierto, ¿qué ha sido de ella?

cabopá dijo...

Es una reflexión extraordinaria,como la piel,los gajos,el sabor y el color de la naranja...además de su textura y olor...
Cuando aprietas con la uña la piel de una naranja recien cogida del árbol,el chisporreo de zumo se mezcla con el olor y todo el día hueles a naranja...¡¡Pruébalo!!
Besicos.

Estrella dijo...

El paraíso, como bien dices, existe. Ayer estuve en él.

madison dijo...

Y es que a veces es tan fácil sentirse en el paraíso que ni nos damos cuenta.
Me gusta José.

Eastriver dijo...

Que entrada pequeña, íntima, sencilla pero cuánta verdad. En catalan decimos, lo sabrás, que en el pot petit hi ha la bona confitura. Y es en estas entradas tan sencillas donde le tomamos la verdadera dimensión al pensamiento. Uno está optimista, porque es una entrada optimista, pero también uno ve más claro. Y por eso sabe que la buena mermelada (o naranjada) no está en la complicadísima álgebra sino en una suma sencilla e indiscutible. Chico, que todos me hablan tan bien de ti que un día debemos quedar para compartir café y charlar un poco. De momento te leo, que ya es mucho.

Mariano dijo...

Hace mucho tiempo descubrí que las pequeñas cosas son las que van LLENANDO la vida y no grandes Hitos que una vez alcanzados son sustituidos por otros mas distantes. Un desayuno en buen sitio y con buena compañía, una cerveza con los amigos, un paseo en la Naturaleza (como a ti te gusta), una buena conversación, oir buena música, disfrutar de un viaje. En fin, ese tipo de cosas. En el ocaso de una vida, al rememorarla y concluir que está repleta de hechos así, estoy convencido que se afronta la muerte con naturalidad, pero ¡ay! que desolador debe ser cerciorarse que ha equivocado uno los valores y no hay tiempo a rectificar. Que disfrutes muchos zumos con tu Eva. Saludos

Carlos dijo...

Me ha gustado como has abierto las puertas de tu pequeño paraíso, sin frutas prohibidas.
Un abrazo amigo.

Isabel Martínez dijo...

Hazme un sitio en el paraíso, querido José, en los ojos que saben apreciar el sabor de las pequeñas cosas, y de las grandes, que oye "quien puede lo más, puede lo menos".
Un abrazo enorme que os envuelva a ti y a Paloma.

Thornton dijo...

Vuelvo a leer tu entrada y me parece una bella pieza de música de cámara. El primer movimiento del trío nº3, tres naranjas, de Brahms, por ejemplo.
Sigues cuidando el estilo, me alegro.
Otro abrazo.

Paloma dijo...

Estábamos en nuestro Paraíso, y Jose se ha quedado allí.
No para siempre, espero que vuelva mañana por la noche. Se quedó con un saquito de naranjas de cinco kilos que compramos el domingo en la feria (suficiente para estos días) porque el naranjo este año no ha dado frutos, bastante ha hecho con sobrevivir.

También el limonero ha sobrevivido al duro invierno turolense (esto no lo sabía Jose el viernes, lo dábamos por desahuciado); en este caso habría que decir que con el sol de abril y las aguas de mayo “…algunas hojas verdes le han salido…”.

Sigo ahí, siempre.

Besos.

Jose Lorente dijo...

Roberto, has dado en el BLANCO.

Thornton, en la versión de Istomin, Stern y Rose.

Cabopá, adoro ese olor que tanto me recuerda al paraíso en el que tú vives.

Estrella, qué bueno es ser conscientes de ello, y saberlo apreciar.

Madison, tan indeseable es eso como no darse cuenta de que a veces nos apoltronamos en el averno.

Ramon, ayer llegué a Barcelona por el eje del Llobregat y tenía la sensación de adentrarme en la mismísima guarida de Lucifer. Reconforta encontrar al llegar los brazos abiertos de un amigo. Ese café y esa charla cuando quieras.

Mariano, quien, como tú, se expresa con tanta lucidez, es que se ha tomado ya unos cuantos y, sin duda, en muy buena compañía.

Carlos, he leído esta semana "Diarios de Adán y Eva" y me ha maravillado el epitafio en el sepulcro de Eva (que sólo podía haber escrito Adán, claro: "Allá donde ella fuera, estaba el Edén"), más aún después de haber escrito esta entrada unos pocos días antes.

Isabel, en el paraíso no puede faltar la gente como tú, así que haznos un hueco en tu naranjal.

Paloma, el paraíso era eso hasta que te fuiste, y no lo digo sólo por la lluvia, el viento, el frío, la caldera estropeada, el coche que no arrancaba y la vuelta de cuatro horas y media en autobús. Lo digo por la cama tan ancha y... (lo siento chicos, hasta aquí puedo escribir en público).

Muchísimas gracias a todos por vuestros comentarios. Esta vez os habéis superado. Si de paraísos virtuales habláramos me atrevería a decir que eso es encender el ordenador y ver todo lo que aquí dejáis escrito.

Iker dijo...

El día que consigas frutos exprimibles de esos cítricos plantados en tierras turolenses, avísame y te diré un par de recetas vigorizantes que harán que te reafirmes en tus creencias de paraísos terrenales.....

Jose Lorente dijo...

Iker, cuando me dejo caer por vuestras tierras es cuando más me reafirmo en la existencia de paraísos terrenales. En cualquier caso, ¡vengan esas recetas vigorizantes!
Un abrazo y muchas gracias por dejar este magnífico comentario.