viernes, 21 de septiembre de 2012

No hicimos nada por leerlo


Todo estaba escrito, especialmente sobre gustos, pero no hicimos nada por leerlo.
Incluso habiéndolo leído, no hicimos nada por entenderlo.
Incluso habiéndolo entendido, no hicimos nada.

Dudo de que toda la filosofía de este mundo consiga suprimir la esclavitud; a lo sumo le cambiarán el nombre. Soy capaz de imaginar formas de servidumbre peores que las nuestras, por más insidiosas, sea que se logre transformar a los hombres en máquinas estúpidas y satisfechas, creídas de su libertad en pleno sometimiento, sea que, suprimiendo los ocios y los placeres humanos, se fomente en ellos un gusto por el trabajo tan violento como la pasión de la guerra entre las razas bárbaras.

Quizás Adriano no pudo presagiar entonces que la alienación del individuo actual no se produciría sobre el trabajo, sino sobre el ocio, carente este ya por completo de placer para el ser humano (esa capacidad plena de goce y disfrute) porque el exceso lo insensibilizaría.

Esclavos del trabajo o esclavos del ocio. ¡Qué más da!
Máquinas estúpidas y satisfechas en cualquier caso.

Así lo escribió Marguerite Yourcenar en 1951.
Así lo leímos en la traducción de Cortázar de 1954.
Así lo entendimos... ¿y otra vez nada?

Sirva al menos para alguna que otra tertulia entre simpatizantes de la resistencia.


4 comentarios:

jj mor dijo...

Bien dicho.

La satisfacción que resulta de consolidar el esfuerzo con el ansiado bien estar personal se acota mediante reglas ya anticuadas por el tiempo y desprovistas de marcas visibles. Imprecisas, éstas, para mostrar si se evoluciona hacia el bien o hacia el mal y en qué medida.

No obstante me pregunto, ¿servirá de algo cuantificar la maniobra del progreso que pretendemos?

Somos energía, la materia es algo inventado por nuestros sentidos, los que ocultan la verdadera realidad. Hasta que no lo veamos claro, no saldremos de la paradoja.

Saludos desde "la resistencia"

Eastriver dijo...

MY escribió una obra de arte inmensa, de las gordas, porque yo, e imagino que la mayoría, no puede evitar oír a Adriano cuando lo lee. Me acordaba del fragmento. Bueno, aunque no me acuerde, comienzo a leer y me acuerdo. Porque algo se despierta en mí (de cuando lo leí, de ahora mismo, posiblemente de las épocas pretéritas que retrata...).

BLANCO dijo...

Los de La Guía del Ocio están en deuda contigo. Ellos no lo saben, porque se lo pasan trabajando para saccar a la calle la siguiente edición. Y la siguiente. Y así.

Resistir ciegamente. Especialmente mientras nos arrastramos por esos lunes en los que uno se resiste a no encontrar un motivo para resistir. Un trinchera.

Un abrazo.

Jose Lorente dijo...

Juanjo, sea lo que sea que hayas querido decir, te siento como uno de los nuestros.

Ramon, realmente uno tiene la sensación de estar leyendo un texto intemporal, escrito desde la eternidad y para la eternidad.

Blanco, fue divertido ver el primer capítulo de "Estamos Okupados" y tratar de identificar tus chistes. Eres muy bueno. Es una suerte tenerte a este lado del frente.