miércoles, 9 de diciembre de 2009

En el ejercicio de la profesión


Soy un arquitecto que no dibuja.
Soy un músico que no toca.
Soy un pintor que no pinta.
Soy un fondista que no corre.
Soy un filósofo que no ama la sabiduría.

Pero por fin escribo..., y ya no echo de menos dibujar, ni tocar, ni pintar, ni correr, ni el amor a los sabios.

Soy un nihilista que empieza a creer en algo.

3 comentarios:

Antonio Parra Sanz dijo...

Grande el poema, Jose, y no sólo como declaración de intenciones, sino como hondura literaria y poética. Me alegra cada vez que das un paso más dentro de la literatura. Un abrazo

Paloma dijo...

Te sobra tarjeta y media, está claro.

Dazpe dijo...

No somos nadie